miércoles, 18 de marzo de 2009

¡Ay cómo hemos cambiado!

En una semana en la que la Iglesia se luce criticando la utilización de la sangre de un cordón umbilical para curar enfermedades genéticas, yo también voy a orientarme hacia la perspectiva conservadora.

El pasado lunes se estrenó la serie "Hay Alguien Ahí" una nueva apuesta de Cuatro en lo que a ficción nacional se refiere que en su episodio piloto ha conseguido sentar a casi 3 millones de espectadores en sus sofás...

...y aquí un inciso; porque supongo que para las series y los programas de televisión se dice sofá así como en el cine se dice butaca; aunque a veces me pregunto qué puede ser más cómodo si un sofá o una butaca; si bien es cierto que en el sofá te puedes acostar y en la butaca es difícil hacerlo; y también hay que reconocer que el cine cada vez es más caro y que cuando ves la tele en casa luego tienes la cama al lado y no tienes que volver en coche a las tantas... Cierro inciso.

La serie no tiene mala pinta. Recuerda un poco de refilón a otras producciones como "El Internado" y algunas miniseries emitidas en los últimos meses, principalmente en Antena 3. Sin embargo, y aprovecho para no irme del hilo principal, me ha llamado la atención la forma en la que los productores abordan las tramas hoy en día.

Hace cosa de un mes un compañero de la Cadena SER me hablaba de que en las series de ahora se tiende a sacar más escenas con contenido sexual implícito. Para gustos los colores. Sin embargo haciendo memoria del piloto de "Hay Alguien Ahí" me doy cuenta de que algo ha cambiado la cosa.

La familia protagonista tiene cinco miembros. La hermana mayor de la familia tiene una amiga que le invita a cenar a su casa y le dice que se traiga a su novio. Una vez allí intenta montar un trío con los dos. El hermano mediano tiene otra novia que se mete pastillas e intenta que se las meta él también. Además en ocasiones tiene arrebatos un tanto extraños y se liga a cualquiera para intentar dar celos a su novio. De la hermana pequeña mejor no hablamos que bastante tiene con oír voces de espíritus y hacer sus deberes de primaria.

Ni mucho menos entro en si esto está bien o no. Simplemente cuando terminó el capítulo me acordé de la serie "Médico de Familia" e hice las comparaciones mentales oportunas. En la casa del Doctor Martín todo era una balsa de aceite. Sí, vale que había un amigo del primo que trasteaba con drogas, pero eso se contaba con pinzas y apenas se nombraban a las cosas por su nombre. No en vano la situación era un tanto llamativa: Nacho Martín (Emilio Aragón) acaba casándose y teniendo hijos con la hermana de su mujer que había muerto cinco años antes en un accidente de tráfico.

Apenas han pasado diez años desde que se dejara de emitir Médico de Familia. Una serie que batió records de audiencia y a la que bien merece la pena tener en consideración. Una de las tramas que había en uno de los capítulos era la primera menstruación de María (la hija mayor de la familia). Hoy esta circunstancia no tendría ningún sentido; o por lo menos no lo tendría contada como se contó en aquel momento (era el año 1994).

Llego a la conclusión de que el espectador ha madurado a una velocidad de vértigo. Hoy poco trasciende si el amigo del novio de María va en silla de ruedas por un accidente. Hoy vemos que los protagonistas tienen un accidente por conducción temeraria y consumo de drogas y dejan a la víctima atrapada en una cuneta. Insisto, no valoro si está bien o mal. Simplemente digo que hemos cambiado, cada uno a su forma y con sus peculiaridades. Obviamente la transformación no fue de un día a otro. Ahí quedan series castizas como "Los Serrano", "Aída" o "Los Hombres de Paco". Pero bien es cierto que merece la pena rescatar uno de aquellos capítulos de los 90 y comprobar cuánto nos sentimos identificados a día de hoy en ellos.


Puedes encontrar el capítulo piloto de "Hay Alguien Ahí" en www.cuatro.com

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