"Si esperaba leer las aventuras de un vigilante del Sistema, tranquilo y razonable, estaba leyendo el libro equivocado. En estas páginas encontré un Superman que rompía cráneos, que no tomaba prisioneros, que dictaba su propia ley y la defendía con sus puños, que se regodeaba cuando intimidaba a sus enemigos con una sonrisa malvada y una mirada torva. Era un Superman que se apoyaba en la fuerza y disfrutaba creando pequeños infiernos... Era un superanarquista".
PRÓLOGO LOS ARCHIVOS DE SUPERMAN Nº1 ED: NORMA
En cierta forma esto me ha sorprendido al leer los primeros episodios del Hombre de Acero. Superman se comportaba como un fugitivo de la ley mientras aplicaba la justicia a su entender valorando de forma subjetiva lo que estaba bien y lo que estaba mal. Dos ejemplos de dos de los primeros capítulos: en uno un conductor mata a un conocido de Clark Kent por ir a una velocidad excesiva. Furioso por el suceso, Superman asalta un estudio de radio para lanzar un mensaje en clave amenazadora de precaución al volante. Otro ejemplo: un buen día Superman se cruza con un hombre arruinado por el juego. A partir de ahí decide realizar una cruzada contra todos los casinos de la ciudad.Las actuaciones de este superhéroe pueden responder en mayor o menor medida a un concepto estándar de moral pero no deja de ser un pequeño dictador que no está tan alejado de aquello contra lo que lucha (en cierta forma Superman es un icono que durante la segunda Guerra Mundial se contrapone a Hitler y al nazismo). Todo depende de cómo se mire la historia pero la conclusión parece ser siempre la misma, el que tiene más poder tiene el mando (más adelante Marvel y su personaje Spiderman acuñarían la famosa frase "El que tiene un gran poder tiene una gran responsabilidad").
Pero no nos vayamos por las ramas... Recuerdo la película de Disney Pixar "Los Increíbles" (2004), una historia, a mi juicio, bastante lograda. Si la memoria no me falla, todo el conflicto se desencadena cuando una persona se tira desde un edificio porque quiere suicidarse y un superhéroe lo evita. La pregunta vuelve a ser clara... ¿hasta dónde se toman los superhéroes la justicia por su mano? ¿Es lícito que alguien te salve aunque tú no quieras ser salvado? ¿Aquel primer Superman creado por dos niños judíos no era una especie de vengador personal?
Antes de concluír me gustaría señalar otra cuestión que he podido comprobar en los primeros números del Hombre de Acero. Estos son algunos de los temas que he encontrado y que guardan una curiosa similitud con cuestiones de plena actualidad: crisis económica y sus consecuencias en la sociedad estadounidense de los años 30; Superman contra una prisión oculta en la que se tortura a los presos; Crisis del petróleo; Extorsión empresarial y política... Vamos, que en el fondo la sociedad no ha cambiado tanto aunque parece que en algo sí que han cambiado sus héroes particulares.

No hay comentarios:
Publicar un comentario