viernes, 9 de enero de 2009

Esa delgada línea entre ficción y realidad

Uno de los momentos de cambio más significativos de las últimas décadas en la ficción estadounidense, llegó tras los ataques terroristas del 11 de septiembre. No descubro nada nuevo. Seguro que en algún momento te lo han contado y si no lo han hecho no tienes más que pensar en series como 24, el Ala Oeste de la Casa Blanca e incluso Perdidos (no en vano un avión de lo más multirracial se acaba estrellando). También te pueden venir a la cabeza películas que inciden más directamente en el tema como son World Trade Center o United 93, o tantas otras que guardan más o menos relación con todo lo que desencadenaron los atentados.

No es de extrañar que la maquinaria de ficción estadounidense antes o después se pusiera a funcionar. Tal vez porque había una necesidad de contar lo sucedido desde un punto de vista un poco más alejado de la realidad; porque esta era una gran historia para realzar los valores patrios americanos; o simplemente porque era momento de lamer heridas y seguir adelante ayudándose de la ficción. Puedes elegir todas o ninguna de las opciones, pero como te decía al principio, el 11-S marcó un punto de inflexión.

Recuerdo una portada pocas semanas después del 11-S, un número especial de Marvel en el que se contaba lo sucedido aquel 11 de septiembre. La viñeta muestra a Spiderman llevándose las manos a la cabeza mientras frente a él los edificios se derrumban. Pronuncia una sola palabra en un bocadillo casi diminuto: "God". Acto seguido aparece, ayudado por algunos de sus archivillanos, realizando labores de rescate. La portada de ese número del famoso personaje arácnido (USA: Nº 36 Amazing Spiderman) se presentó teñida de negro en señal de luto. De esta forma el universo Marvel, cargado de su propia fantasía desde mediados de siglo XX, bajaba a la realidad y se equiparaba con ella.

No es la primera vez que esto ocurría. De hecho da la sensación de que en los momentos históricamente más trascendentales los superhéroes han abandonado sus mundos imaginarios y han acudido al rescate del ciudadano de a pie y de sus problemas del día a día. No en vano hay que recordar que héroes como Superman (DC) o el Capitán América (MARVEL) sirvieron de campaña mediática durante la II Guerra Mundial.

La delgada línea entre ficción y realidad se vuelve a romper días antes de la investidura del presidente Obama. Marvel ha anunciado que Spiderman se las verá con el nuevo presidente estadounidense en un número en el que se tendrá que enfrentar a su enemigo el Camaleón, que intenta usurpar la identidad de Obama. Desde la editorial se asegura que es un homenaje al presidente como reconocido seguidor del trepamuros. Lo que es evidente es que es un nuevo momento histórico en el que los personajes de comic se vuelven a colar en el mundo real.

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