Estas pasadas navidades me regalaron un pack con toda la colección de películas de Rocky. Es curioso que cuando se lo he ido contando a la gente haya ido cosechando reacciones extremas. Nada de puntos medios, o una basura o una compra acertada. Ya me he visto todas las películas (son seis para el que no lo sepa) y creo que me puedo hacer una idea más o menos aproximada de un icono del que nunca había visto nada anteriormente.En la parte de atrás de la caja metálica que contiene esos dvd´s se califica al bueno de Rocky de boxeador segundón, casi fracasado, que consigue triunfar llegando a ganar el título mundial de los pesos pesados. Este es un argumento muy repetido en muchas películas "made in América" y que bien creo que debe tenerse en cuenta. No en vano los Estados Unidos se autodefinen como "la tierra de las oportunidades".
Profundicemos. Yo no sé si será cosa mía, pero la única idea que saco de la película Forrest Gump es que me parece increíble que alguien así pudiera llegar tan lejos. Y ojo, respeto para todas las personas ante todo. Me cuesta creerme que todo es posible y a veces hasta casi me parecía imposible eso del "Yes We Can". Lo digo porque la triste realidad es que si naces retrasado mental, negro, homosexual, judío, e incluso mujer, lo sigues teniendo realmente chungo para salir adelante en gran parte del mundo. Dejemos de profundizar antes de que me corten la cabellera.
Volviendo a Rocky debo decir que en mi opinión la calidad de las películas va en orden regresivo. Las dos primeras son bastante buenas y las siguientes son sin más. En Internet he podido leer unas cuantas cosas del personaje. Algunos entendidos en la materia dicen que no es un buen boxeador pero que tiene una gran cualidad: que sabe encajar los golpes. La duda me asaltaba... ¿acaso los personajes de Hollywood: altos, guapos, fuertes, buenos, habilidosos y diestros... habían aprendido a poner la otra mejilla?
Desde luego hay un cambio significativo en los planteamientos. Rocky sí es un segundón pero con trabajo y esfuerzo, a base de recibir hasta la extenuación, consigue lo que persigue sobreponiéndose a las adversidades. Esto no quita para que en algún momento tenga que aparecer ese sello de "prepotencia decadente" del tío Sam. Pongo como ejemplo el final de Rocky IV cuando se enfrenta en Moscú al campeón de la Unión Soviética. En un principio los rusos le abuchean pero al final le sacan del ring a hombros. Con todos los repetos... "yes we can" pero eso no se lo cree nadie.No quiero pecar de antiamericanista porque no lo soy y tras leer lo que llevo escrito me da la sensación de que me hubiera levantado con un karasnikof y un turbante en la mesilla de noche. Simplemente me viene a la cabeza eso que decía la canción de "ay cómo hemos cambiado" cuando ahora veo que salen a la luz películas como "Cartas desde Iwo Jima" o "Banderas de Nuestros Padres" presentando eso que podría definirse como "ligero americanismo autocrítico".














