lunes, 16 de febrero de 2009

Un, Dos, Tres... responda otra vez

Pensando pensando... me he dado cuenta de que hasta el momento no he mencionado absolutamente nada de programas de televisión. La verdad es que en este caso se abre un abismo bastante grande, como ya ha sucedido en otras ocasiones, a la vista de la gran cantidad de programas que se pueden rescatar. Tras mucho pensar, y tras verme influido por una corriente de brisas de febrero un tanto nostálgicas, he decidido hablar del Un, Dos, Tres.

Ya han llovido unos cuantos años... Todo comenzó en 1972 cuando un nuevo concurso llega a España de la mano de Narciso Ibañez Serrador. Se trataba de un formato con un gran despliegue de medios, algo nunca visto antes en España y con claras referencias a los concursos estadounidenses. Esto no quiere decir que se prescindiera del toque castizo ni mucho menos. El apartamento en Torrevieja, que muchos concursantes ganaron, ha quedado para la posteridad como uno de los premios más célebres de la televisión española.

El Un, Dos, Tres era un concurso con un "no sé muy bien qué" (tal y como suena), que alegraba nuestras noches infantiles de viernes. Yo soy de la generación en la que el presentador era Jordi Estadella y recuerdo que no me hacía mucha gracia eso de que una calabaza con ojos saltones llamada Ruperta hablara a cámara como si aquello fuera algo normal. Entre los recuerdos también está la canción del programa, que todavía hoy me transmite la misma alegría, y también esos premios surrealistas que de vez en cuando tocaban a los concursantes.

El tiempo ha pasado y entre tanto ha quedado una revisión del programa sin mucho éxito que se lanzó en 2004 (los apartamentos entonces eran de Marina D´Or) y que presentó Luís Roderas. En estos días el programa ha vuelto a las noticias a raíz de que se presentara una tesis doctoral en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid bajo el título "El universo Un, dos, tres... responda otra vez: claves de su éxito". No creas que el tema es baladí, la tesis ha recibido la calificación de sobresaliente cum laude.

Y es que, te guste más o menos, un respeto merece un programa que se mantuvo durante 30 años en lo más alto y que se exportó a países como Holanda o Inglaterra. Un programa al que, en plena era de la búsqueda -a menudo en vano- de la renovación de los contenidos, muchas cadenas siguen recurriendo como libro de estilo. Por más que me lo planteo a veces yo tampoco consigo entender qué es lo que hace tan especial al Un, Dos, Tres. Algunos se agarran al dicho de "Algo tendrá el agua cuando la bendicen"... Yo, sin que sirva de precedente, dejaré abierta esta cuestión y me limitaré a silbar durante los próximos minutos el estribillo del programa.

A buen seguro dentro de un rato tú también harás lo mismo.


***Os dejo unos videos ilustrativos: no os perdáis la forma de vestir del público


Cabecera del Un, Dos, Tres




Última subasta de Mayra Gómez Kent



Una subasta cualquiera... con final sorprendente


lunes, 9 de febrero de 2009

Iconos y Homosexualidad

Acabo de terminar de volver a ver el capítulo piloto de Queer as Folk (Estados Unidos 2000 - 2005, aunque no llegaría a España hasta junio de 2006, fecha en que se emitió en CUATRO). Me llaman la atención dos cosas. La primera es el hecho de que tardara tanto tiempo en llegar a nuestro país. La segunda, una cuestión más centrada sobre el terreno, las caras que se les quedan a cada una de las personas cuando han terminado de ver el episodio. El experimento es realmente interesante. Todavía más provechoso si se trata de personas de distintas edades.

La idea original de Queer as Folk nace en Reino Unido, si bien la más conocida por todos es la serie norteamericana del mismo nombre. En ella se narran las vidas, relaciones e inquietudes de cinco gays y una pareja de lesbianas (entre otros). En un país que cuenta con estados como el de California, que a día de hoy siguen poniendo trabas a los matrimonios homosexuales, no era difícil imaginar que esta serie tendría una notable repercusión. La primera temporada tuvo un éxito de audiencia más que notable después de que se realizara una campaña de promoción orientada principalmente hacia el público homosexual. Como te podrás imaginar no sólo fueron gays y lesbianas los que vieron estas emisiones. Según estudios, también tuvo bastante calado en un perfil tipo femenino, heterosexual, soltera y de más de 35 años.

No quiero entrar mucho más en este tipo de detalles. La realidad es que Queer as Folk es una serie innovadora en muchos sentidos y que se caracteriza por representar la sexualidad de forma muy explícita. Los propios actores han mantenido la ambigüedad de sus orientaciones sexuales y esto, unido a la naturaleza de la propia serie, ha generado una considerable polémica en distintos colectivos en torno a la representación que se hace de la homosexualidad.

La contraposición genérica de Queer as Folk la podemos encontrar en la serie " The L Word" (L) (2004 - 2009). Al igual que en el caso de Queer as Folk, se comenzó a emitir en el canal estadounidense Showtime, conocido por apostar por proyectos arriesgados. La serie se centra en la vida de un grupo de amigas lesbianas de Los Ángeles. En España ha tenido una menor incidencia ya que las cuatro temporadas se han emitido por CANAL +. Hasta aquí breves notas sobre series de TV.

Investigando y reflexionando sobre el tema extraigo la conclusión de que esto ni mucho menos es algo nuevo. Ya pasaba en el cine, en la literatura desde tiempos de la antigua Grecia y también en el comic. A continuación recojo parte de un teletipo de EUROPA PRESS publicado el pasado 13 de enero:

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El periódico oficial del Vaticano dedica un artículo a aclarar que Tintín no es gay

Con motivo del 80 aniversario del héroe de las viñetas Tintín, Matthew Parris, ex diputado británico conservador y columnista del diario The Times y homosexual reconocido, escribió un artículo en el que hablaba de que Tintín era gay. La reacción del Vaticano no se hizo esperar y desde su medio de prensa oficial, L'Osservatore Romano, catalogaron estas suposiciones de "polémica insulsa" y aseguraron categóricamente que Tintín no es homosexual.

El periódico vaticano expresa que Tintín no es más que "el héroe que todos quieren ser, el amigo que todos quieren tener". Gianfranco Gorla, traductor de Tintín al italiano, también lo tiene claro. "¿Tintín gay? Pero si es un niño...". Respecto a la ausencia de cualquier relación afectiva conocida entre Tintín y algún personaje femenino, Gorla comenta que "en esos años las mujeres aparecían en los cómics sólo para meterse en problemas y ser salvadas por el héroe de turno".

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Tintín es el ejemplo, el tópico, el personaje que siempre viene a la mente -de una forma más o menos frívola- al tratar este tema. Atrás quedan otros ejemplos como es el caso de Asterix, Batman y Robin e incluso algunos componentes más actuales de los X-Men. Las principales editoriales del comic estadounidenses no son ajenas a estos cambios sociales y ya preparan introducir nuevos personajes homosexuales en sus series regulares o desvelar la tendencia sexual de viejos héroes conocidos.

Un ejemplo es el hombre de hierro de los X-Men, Coloso, que tras mantener varias relaciones con sus compañeras de grupo, acabará admitiendo ser gay. Esto puede resultar novedoso en el ámbito masculino; en el femenino se lleva dando desde hace bastantes años. La representación que se hace de muchos personajes femeninos está cargada de símbolos homosexuales... ...posiblemente porque esto contribuye a desarrollar gran parte de las fantasías de los hombres (potenciales consumidores de estos productos).

En definitiva, que ni blanco ni negro. Ni hablamos de algo novedoso ni de algo pasado de moda. Tal vez la sexualidad se represente de una forma más explícita en este momento, ajustándose a una situación de mayor aperturismo ideológico. En cualquier caso me viene a la mente en estas últimas líneas el personaje de Catwoman (presentado por vez primera en 1940) y su amor imposible -pero con tensión sexual latente- con el hombre murciélago. Vestía con cuero, calzaba botas altas y llevaba un antifaz en la cara y un látigo a la cintura. Pero no... tal vez eso era más bien un rollo masoquista... Lo dicho, otra historia.
 
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