Pensando pensando... me he dado cuenta de que hasta el momento no he mencionado absolutamente nada de programas de televisión. La verdad es que en este caso se abre un abismo bastante grande, como ya ha sucedido en otras ocasiones, a la vista de la gran cantidad de programas que se pueden rescatar. Tras mucho pensar, y tras verme influido por una corriente de brisas de febrero un tanto nostálgicas, he decidido hablar del Un, Dos, Tres.Ya han llovido unos cuantos años... Todo comenzó en 1972 cuando un nuevo concurso llega a España de la mano de Narciso Ibañez Serrador. Se trataba de un formato con un gran despliegue de medios, algo nunca visto antes en España y con claras referencias a los concursos estadounidenses. Esto no quiere decir que se prescindiera del toque castizo ni mucho menos. El apartamento en Torrevieja, que muchos concursantes ganaron, ha quedado para la posteridad como uno de los premios más célebres de la televisión española.
El Un, Dos, Tres era un concurso con un "no sé muy bien qué" (tal y como suena), que alegraba nuestras noches infantiles de viernes. Yo soy de la generación en la que el presentador era Jordi Estadella y recuerdo que no me hacía mucha gracia eso de que una calabaza con ojos saltones llamada Ruperta hablara a cámara como si aquello fuera algo normal. Entre los recuerdos también está la canción del programa, que todavía hoy me transmite la misma alegría, y también esos premios surrealistas que de vez en cuando tocaban a los concursantes.
El tiempo ha pasado y entre tanto ha quedado una revisión del programa sin mucho éxito que se lanzó en 2004 (los apartamentos entonces eran de Marina D´Or) y que presentó Luís Roderas. En estos días el programa ha vuelto a las noticias a raíz de que se presentara una tesis doctoral en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid bajo el título "El universo Un, dos, tres... responda otra vez: claves de su éxito". No creas que el tema es baladí, la tesis ha recibido la calificación de sobresaliente cum laude.
Y es que, te guste más o menos, un respeto merece un programa que se mantuvo durante 30 años en lo más alto y que se exportó a países como Holanda o Inglaterra. Un programa al que, en plena era de la búsqueda -a menudo en vano- de la renovación de los contenidos, muchas cadenas siguen recurriendo como libro de estilo. Por más que me lo planteo a veces yo tampoco consigo entender qué es lo que hace tan especial al Un, Dos, Tres. Algunos se agarran al dicho de "Algo tendrá el agua cuando la bendicen"... Yo, sin que sirva de precedente, dejaré abierta esta cuestión y me limitaré a silbar durante los próximos minutos el estribillo del programa.
A buen seguro dentro de un rato tú también harás lo mismo.
***Os dejo unos videos ilustrativos: no os perdáis la forma de vestir del público
Cabecera del Un, Dos, Tres
Última subasta de Mayra Gómez Kent
Una subasta cualquiera... con final sorprendente



